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El tranvía de Arratia

El transporte ferroviario llegó a Euskal Herria a finales del siglo XIX, con cierto retrasó respecto al resto de Europa. Sin embargo, su éxito económico y su rápida expansión hizo que para los años 20 del pasado siglo la red ferroviaria vasca fuera de las más densas del continente. Se crearon líneas férreas tanto de vía ancha como estrecha, así como tranvías urbanos en las capitales y otros rurales, como el famoso de Arratia que unía el valle con Bilbao. En este ambiente de “boom” ferroviario se gestó y se fraguó el proyecto para traer este transporte hasta Artziniega. Y es que Artziniega, aunque hoy apenas quede en el recuerdo, tuvo un tranvía que la unía con Sodupe.

Los primeros pasos para la construcción de este ferrocarril se dieron en el año 1897, con la constitución en Bilbao de la “Compañía del Tranvía a vapor de Arceniega a Sodupe”, que partió con un capital de 200.000 pesetas y nueve socios fundadores, en su mayoría personas adineradas de Artziniega y Gordexola entre las que se encontraban Luciano Valle y Eugenio Garay Rivacoba. En su ánimo estaba, muy probablemente, el unir Artziniega y su zona de influencia comercial con las vías férreas de vía estrecha que cruzaban el valle del Cadagua y unían Bilbao tanto con Santander como con La Robla (la conexión con La Robla fue inaugurada en 1894 y con Santander en 1896). De este modo, se lograría una salida y llegada rápida de los productos y mercancías a una amplia zona y una ciudad como Bilbao que por aquel entonces experimentaba un crecimiento demográfico y económico enorme.

No fue hasta enero de 1900 que se presentó en Madrid un proyecto de tranvía elaborado por el ingeniero Felipe Gutiérrez que preveía dos únicas estaciones en Artziniega y Sodupe y que la línea seguiría el trazado de la carretera (de ahí su consideración como tranvía y no como tren) con paradas en en Ureta, Artekona, Llanas de Iratzagorria, Allende, Pontón-Urarte, Molinar, La industria, Zubiete y Padura. Se aprobó el proyecto y se adjudicó la concesión a la Compañía del Tranvía por un periodo de 60 años, tras los que pasaría a ser de la Diputación de Bizkaia. Las obras comenzaron en junio de ese mismo año, pero incluso antes de que empezaran hubo problemas y modificaciones del trazado que obligaron a desviar el tranvía evitando el paso por la Plaza de Molinar debido a los recelos de los vecinos. Las obras duraron 16 meses, periodo durante el que hubo diversos contratiempos y recortes de gasto. También hubo desavenencias entre algunos promotores del tranvía por la ubicación de la estación de Artziniega; concretamente estás disputas se dieron entre los Valle y los Garay, pues cada una quería que el tranvía tuviera su llegada a la villa cerca de sus residencias. Finalmente la estación se construyó cerca de la casa y finca de la familia Valle, en la zona donde posteriormente se hizo el campo de fútbol, y esto originó que Eugenio Garay pusiera en marcha la construcción de la “carretera nueva” (hoy llamada Avenida Garai) que llegaba precisamente hasta la residencia familiar de los Garay, El Palacio. Como vemos, las rivalidades entre estas familias pudientes llegaron incluso a modificar la estructura urbana de Artziniega.

Finalmente, el 18 de octubre de 1901 se celebró la inauguración de la línea. Los actos comenzaron con una misa en el santuario de la Encina, y posteriormente los invitados se desplazaron en el tranvía hasta Sodupe. En Gordexola les recibieron cohetes y la banda de música, y al llegar a Sodupe se celebró una comida para 150 comensales. Todo ello con presencia de autoridades y la alta sociedad de la zona.

Una vez puesta en marcha no acabaron los contratiempos. El tranvía sufría muchos accidentes, debido a que presentaba numerosas deficiencias técnicas. La vía era estrecha y elevada (más barata) y eso provocaba descarrilamientos, muy frecuentes cuando el tranvía bajaba la Cuesta del Hospital. En uno de esos descarrilamientos precisamente falleció la vecina de Ureta María Isuskiza Otaola, de 28 años, el 10 de agosto de 1902 a las 2 de la tarde cuando acudía a la romería de San Lorenzo de Sodupe. El tranvía descarriló a la altura del cementerio, la joven saltó del vagón, y al dar con el suelo tuvo la mala suerte de recibir un golpe fatal en la cabeza.

A la vista de esta situación la administración clausuró la línea poco tiempo después, y propuso un cambio en el tipo de vía. Esa modificación exigía invertir unas 110.000 pesetas, gasto al que la compañía no podía hacer frente. Se propuso como alternativa cambiar el sistema de tracción y usar caballerías, pero la administración lo rechazó y el servició se canceló definitivamente. Así pues, el tranvía entre Artziniega y Sodupe solo estuvo en servicio unos dos años y medio.

En recuerdo de esta línea férrea que durante unos pocos años llevó el transporte moderno a Artziniega, se acordó, en el año 2003 y a propuesta del entonces alcalde Imanol Aretxabala, dar el nombre de Geltoki Plaza (plaza de la estación), al lugar donde se ubicaron las instalaciones del tranvía.

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